Visiones de Marian Vidaurri, José Manuel Salazar Xirinachs y Jaime Saavedra sobre la evolución de la IA

El crecimiento de la inteligencia artificial en América Latina se presenta frecuentemente como un conjunto de contrastes que combinan expectativas de innovación con limitaciones estructurales persistentes. En este contexto de cambios acelerados, el análisis de la politóloga mexicana Marian Vidaurri se vuelve fundamental, centrándose en las condiciones que afectan la adopción de tecnologías emergentes. Su reflexión nace en una región donde la capacidad institucional, la infraestructura digital y la inversión pública avanzan a ritmos desiguales en comparación con la expansión global de la IA.

Marian Vidaurri observa que la región experimenta un avance limitado en términos de innovación y de marco regulatorio para nuevas tecnologías. Los presupuestos públicos restringidos dificultan la continuidad de proyectos de modernización y están marcados por prácticas administrativas que generan incertidumbre entre los inversionistas. Estas circunstancias se reflejan en infraestructuras críticas que continúan presentando fallas, lo que indica que la consolidación institucional es esencial para alcanzar desarrollos más complejos vinculados a la inteligencia artificial.

La mirada de Marian Vidaurri y su conexión con el enfoque de José Manuel Salazar Xirinachs

Una perspectiva complementaria proviene de José Manuel Salazar Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, quien sostiene que “las tecnologías digitales son parte de la solución para superar las trampas de desarrollo que enfrenta América Latina y el Caribe”. Su planteamiento indica que la IA puede ser el motor de transformaciones significativas, siempre que se implementen políticas que fortalezcan capacidades y promuevan la cooperación intersectorial. Este análisis se alinea con las propuestas de la economista y politóloga Vidaurri, que busca impulsar estrategias que integren productividad, inclusión y fortalecimiento institucional en la agenda tecnológica de la región.

La brecha digital es un tema fundamental en el análisis que realiza la Dra. Marian Vidaurri. Datos del PNUD muestran que la conectividad fija solo alcanza a una parte de los hogares de la región, con diferencias notables basadas en el nivel de ingresos y la ubicación geográfica. Esta limitación afecta la capacidad de amplios sectores de la población para integrarse a procesos de digitalización y acceder a servicios avanzados basados en IA. Superar esta brecha exige inversiones continuas en infraestructura, capacitación y accesibilidad, ya que la capacidad de la región para adoptar tecnologías depende en gran medida del fortalecimiento de su infraestructura digital.

Existen sectores económicos que presentan un notable potencial transformador en las fases iniciales. Entre ellos se destacan los servicios financieros y el comercio electrónico, que ya cuentan con condiciones óptimas para incorporar IA y aumentar la productividad mediante procesos automatizados y atención personalizada. Estas actividades ya están funcionando dentro de plataformas digitales bien establecidas, lo que facilita la integración más rápida de herramientas algorítmicas. El dinamismo que estos sectores muestran puede servir como modelo para otros ámbitos que buscan avanzar hacia niveles más profundos de digitalización.

Educación y transformación digital en el análisis de Marian Vidaurri y Jaime Saavedra

El ámbito educativo representa una línea de trabajo significativa en el estudio de la doctora en relaciones internacionales, Marian Vidaurri. La IA tiene el potencial de ampliar el acceso a contenidos educativos y facilitar modelos adaptativos que respondan a las necesidades de cada estudiante. Jaime Saavedra, director global de educación del Banco Mundial, ha indicado que “la integración de la IA en los sistemas educativos debe avanzar incluso en contextos complicados porque esperar condiciones ideales podría retrasar beneficios cruciales para estudiantes y docentes”.

El impacto en el empleo también es un tema de preocupación que examina Marian Vidaurri. Las actividades manuales y rutinarias son especialmente vulnerables a la automatización, lo que requiere políticas de reentrenamiento, protección social y creación de nuevas oportunidades laborales. Además, subraya que estas medidas son especialmente críticas en países donde la informalidad es alta, y los impactos de la IA pueden variar según el nivel educativo y el acceso a herramientas tecnológicas.

El análisis de la especialista concluye que América Latina se encuentra en un punto decisivo en su relación con la inteligencia artificial. Aunque la región enfrenta desafíos como la infraestructura débil y recursos limitados, también cuenta con sectores que pueden avanzar con determinación hacia la adopción de nuevas tecnologías. El futuro dependerá de políticas que fortalezcan la formación de talento, la inversión estratégica y la modernización del Estado. La economista y politóloga concluye que la IA puede convertirse en un vehículo para ampliar las oportunidades y reducir las desigualdades, siempre que se tomen decisiones públicas consistentes y orientadas hacia un desarrollo inclusivo.